playa de poniente
lunes, 21 de mayo de 2012
Los lugares del relato
El relato podría comenzar en cualquiera de los lugares de una Europa en llamas.
Sus orígenes son múltiples. La desdicha es única.
Al hotel de Paris de la rue Chateaurond - sede del Partido Comunista Francés - acuden, de manera semi-clandestina, los que , habiendo alcanzado por fin la estación de la Gare du Nord, son recogidos por taxistas , militantes del partido, que les encaminan al centro de reclutamiento que desde septiembre de 1936 ha instalado el PCF como sede de las Brigadas Internacionales. Allí , bajo la supervisión callada de la Comintern, serán enviados a España, en guerra desde el mes de julio. Otros lugares son la rue Chabrol, un local en la rue La Fayette y sobre todo el oscuro hotel en el número 8 de la Avenida Mathurin-Moreau, sede de los sindicatos y del Comité de Ayuda a la España republicana.
Diversos testimonios nos hablan del hotel, la calle discreta . Imaginar entonces el lugar : un chalet sin señas, la verja de hierro, la puerta que se abre a los recien llegados, el silencio después de una avenida tranquila - y el lluvioso otoño de 1936, según relatan otros.
El origen del viaje. Un novelista prolijo tendría que hablar de ello.
Los que acuden a la Gare du Nord vienen de Polonia, Hungría, los Balcanes, la Rusia blanca... Los rumanos huyen de un país donde la Guardia de Hierro ha instalado sus cuarteles. En Hungría el almirante Horthy dirige el nuevo régimen; desde Berlin acuden los supervivientes, perplejos, de la Alemania nacional- socialista. Checos de la región de los Sudetes, judíos de Galitzia, antiguos rutenos... Hay incluso rusos blancos, que esperan que la inscripción en las Brigadas Internacionales les permita volver a su país, ahora república soviética, bajo el mandato de Stalin. Judíos de Ucrania e incluso alguno, que acude del nuevo Eretz Israel, en Oriente, en un periplo que normalmente incluye al puerto de Marsella como destino de entrada en Europa de nuevo.
La relación de los brigadistas incluye incluso - en el Batallón Mickienickz Palafox - " a unas decenas de supervivientes ucranianos del ejército anarquista de Néstor Majno "... Cómo llegaron hasta allí; qué hacían ahora luchando en La Mancha bajo las ordenes de sus enemigos mortales, los dirigentes André Marty, Luigi Longo, el general Walter, miembros todos de la Comintern, sus oponentes letales... Con el tiempo varios de ellos, solicitan la entrada en la Brigada Garibaldi, aún dirigida por los anarquistas. Otros, desaparecen, sin más referencias.
Noticias del origen... En "Una tumba para Boris Davidovich" Danilo Kis nos describe el escenario de un húngaro alemán, Karl Taube, aspirante a activista del Comintern. En el libro, sus personajes, desdichados, sufrirán todos la trágica suerte del Terror Rojo - en una espiral que lleva, fatalmente, del discurso de la Revolución a las celdas de la NKVD, al silencio, a la desaparición. Varios de ellos figuran en las Brigadas. Otros,en las espirales de la conspiración, en general.
Karl Taube " nació en 1899 en Esztergom, en Hungría " . Más adelante Kis nos describe " (...) la grisácea monotonía de una pequeña ciudad centroeuropea de principios de siglo se perfila claramente desde la oscuridad de los tiempos: sus casas grises de una planta con los patios a los que el sol, en su lento recorrido, delimita con una clara línea divisoria en cuadrados de una luz cegadora y en unas sombras húmedas, rancias, parecidas a las tinieblas: arboledas de acacias que en primavera exhalan un olor pesado, a pesado jarabe para la tos y a caramelos para el dolor pectoral, a enfermedades infantiles; el frío esplendor barroco de la farmacia con el brillo de sus recipientes blancos de porcelana de aires góticos; el lúgubre gimnasium con el patio enlosado (los desconchados bancos pintados de verde, los columpios rotos que parecen horcas y las letrinas de madera con una mano de cal ), el edificio del Ayuntamiento pintado de un amarillo isabelino, el color de las hojas marchitas y de las rosas otoñales de las romanzas que, por las tardes toca la orquesta zíngara en el jardín del Grand Hotel ".
Lugares de la fatalidad. En otro relato, "El tiro de gracia" de Marguerite Yourcenar el escenario es la frontera polaca con la Rusia blanca donde tiene lugar uno de los últimos episodios de la guerra civil rusa, esta vez con la intervención de la Polonia de Pilsudski. Bosques cenagosos, pantanos invernales, aldeas en llamas - y un telón de fondo de casas señoriales cuyo mejor momento ha tenido lugar en otro tiempo.
Es un escenario de lo que se disgrega, - tal vez para siempre - de la devastación. Independientemente de la lucha que está teniendo lugar - la defensa del antiguo régimen por parte de los rusos blancos, la delimitación de las fronteras de Polonia por las tropas de Pilsudski, la expansión del orden soviético en los bolcheviques . En un determinado momento del relato éste pierde sus razones, sus referencias históricas, por decirlo de algún modo, y olvidamos - como semejan olvidar sus personajes - los motivos de la guerra. La lucha es ciega , sórdida y permanente y a su paso nada se sostiene. Sino la persistencia de la guerra y el exilio, y la devastación de los lugares, constante.
Al final del relato - y de la guerra civil rusa - sus personajes, los que han sobrevivido, se pierden en Europa. Volveremos a encontrar a alguno, años más tarde, en el Marruecos francés, en la guerra de España después.
Es también, habíamos apuntado, un relato de estaciones ferroviarias. La Gare du Nord, primero. De la Gare d´Austerlitz, los brigadistas parten en tren hacia Perpignan. ( En algunos lugares se cita al llamado "ferrocaril secreto" de Tito, que desde los Balcanes se dirige, esquivo y clandestino, a Paris, a los centros de la III Internacional ).
La estación de Toulouse después; Barcelona, Valencia, Albacete más tarde.
También hay caminos, también pasos de montaña. De Perpignan a Port Bou o La Perthus los brigadistas se encaminan a pie, cruzan clandestinamente los Pirineos en otras ocasiones. En los pasos tropiezan en algún momento con los milicianos anarquistas. "Necesitamos armas, no hombres" , les dicen estos, y alguna vez no les dejan pasar. Oscuramente intuyen que es la Comintern quien se halla detrás de aquella peregrinación - enemiga tradicional de los libertarios.
En el relato también hay castillos, mansiones abandonadas por sus antiguos propietarios, que han sido fusilados o han huido. Cerca de la frontera los peregrinos se agrupan en el castillo de Figueras.
La Revolución ha extrañado los lugares, los transforma.
" Al entrar en España los voluntarios dormíamos en un antiguo monasterio sobre paja", cuenta uno de ellos. En Figueras el antiguo castillo de San Fernando recibe a los que llegan. Acogerá, dos años más tarde, la última sesión de las Cortes repúblicanas antes de partir al exilio. A su marcha, las autoridades republicanas ordenarán volar el edificio.
Los lugares persisten, pero ahora es la extrañeza quien los acoge. Marguerite Yourcenar había aludido a ello al nombrar, en la guerra polaco-soviética del año 20, las mansiones señoriales, las dachas bielorrusas en el frente ocupadas por las tropas regulares, los milicianos, los refugiados de la guerra. Sus antiguos dueños han muerto o las han abandonado. Unos criados perplejos vagan ahora entre las ruinas, intentan reconstruir a veces, torpemente, los rituales de una casa cuyos habitantes han partido .
En el viaje hacia Albacete los brigadistas son recibidos en la Plaza de Toros. Un antiguo cuartel de la Guardia Civil los aloja después. Algunos protestan: el cuartel está cochambroso, es inhóspito, y en los muros, en los suelos, aún permanecen los restos de sangre de los fusilamientos que han tenido lugar anteriormente. Entonces se dispersan por la ciudad: por el Edificio de la Feria, por la parroquia de la Purísima, en el Gran Hotel, en el altozano, en los hoteles del Ensanche...
Algunos nombran la extrañeza. " Mis peores recuerdos datan de Albacete. Imaginaos una ciudad sin carácter, en una gran llanura desnuda, invadida por una multitud de 10.000 milicianos. Seis meses de revolución han sembrado por todas partes la ruina y el desorden", contará el belga Gillain en sus memorias. Otros, en cambio, hablarán con admiración del paseo vespertino por la ciudad, de los burdeles de la provincia. La "Cafetería Internacional" , según recordará alguno, ofrecía una cerveza fresca, y unas meriendas excelentes.
Son ahora lugares extrañados. En la Gran Vía de Madrid, el Hotel Plaza ofrece alojamiento gratis a los que quieran instalarse . Es un establecimiento lujoso, y moderno. Pero está muy cerca del frente, aducen, y los corresponsales extranjeros, los agentes que acceden al Madrid de la guerra prefieren instalarse en otros. Se alojará en él el periodista ruso Kolstov, enviado personal de Stalin, que desde allí realiza una precisa descripción de las noches de la ciudad sitiada, de las terrazas y los bares - y las bombas que caen a intervalos en la Gran Vía, frente al edificio de la Telefónica. Los camareros del Plaza, según nos cuenta, conservaban sus antiguas maneras, trataban con una exquisita cortesía a los escasos clientes de un establecimiento casi vacío, desierto a partir del mediodía.
Otros hoteles han sido ocupados. Por los agentes del Gobierno, por los comunistas otras veces. El Hotel Colón, de la barcelonesa Plaza de Cataluña, es ahora la sede del PSUC. El Hotel Metropol, en Valencia, el Gran Hotel de Albacete, el Palace madrileño... Aquí se instalan diversas comisiones republicanas y un hospital de heridos del frente. Los soviéticos prefieren el Hotel Gaylord, en las calles aledañas al Parque del Retiro madrileño, centro del espionaje ruso en la capital. Por la tarde, todos los corresponsales extranjeros acuden a él. También es el preferido de Ernest Hemingway, que comentará que allí se sirve " una cerveza excelente". ( El cronista Mattheus se referirá en cambio al Florida, en la Plaza del Callao, como " el lugar donde había que estar ". Allí se alojan Hemingway y Martha Gellhorn una temporada, según las crónicas. Según otras, allí tiene lugar el primer distanciamiento entre aquél y John Dos Passos a propósito del "caso Robles", traductor del último, y hecho desaparecer por los agentes de Orlov ).
Otros lugares conocerán otras suertes de extrañamiento. El palacio de los marqueses de Heredia-Spinola, asesinados en los primeros meses de la guerra, es ahora la sede de la teatral corte de los Alberti, que celebran en el mismo sus mascaradas lírico-milicianas. Miguel Hernández, que sí regresa del frente, escribirá en una pizarra " Aquí hay mucha puta y mucho hijo de puta". No se lo perdonarán.
En otros palacios, en varios conventos, el extrañamiento es menos lírico. El palacio de los condes de Casa Valencia es ahora la Checa de Riscal, de infausta memoria. El convento de las religiosas de Concepción Jerónima, la checa de Lista. El antiguo Cinema Europa la checa de los libertarios de Tetuán...
En Albacete el relato habla de pueblos manchegos, de tiempos de espera. Alojados en Tarazona, La Roda, Villanueva de la Jara o Madrigueras, los brigadistas aluden al tedio, la pobreza de La Mancha a la espera de acudir al frente. Algunos escaparán hacia Madrid, otros desertan. A pesar de su condición de voluntarios, la mayoría se encuentra con la sorpresa de la imposibilidad del regreso . Pronto, comienzan los primeros fusilamientos. ( " Las ejecuciones ordenadas por mí no sobrepasaron las quinientas", explicará con el tiempo André Marty, el comunista responsable político de los voluntarios. Y añade " todas efectuadas contra auténticos criminales enmascarados de defensores de la libertad").
La extrañeza. Alguno alude a las viñas manchegas, escasas, raquíticas para su mirada centroeuropea.
" Las vides , que no eran como en Austria de plantas trepadoras, sino pequeñas cepas que cubrían la tierra " , comentará el brigadista Hans Landauer, austríaco. Para aludir más tarde a " el calor que hacía en el verano del 37 en España ". Otros nombran el encalado de las casas. Alguno, la sequedad de los campos, al horizonte de barbechos y centenos. Todos al olor a aceite, al sabor de la oliva...
La extrañeza de La Mancha, la aridez. " A medida que (la columna) se alejaba de Valencia el paisaje era más monótono (...) las colinas que sobresalían de los paisajes estaban desnudas como los montes de Aragón. Los campos, cosechados por completo, brillaban solitarios y áridos. El tren se acercaba ciertamente a Albacete", recordará, años después, el checo Hans Hutter.
El centro de las Brigadas es ahora la finca de Los Llanos, cercana a la ciudad. Allí, alguno hablará de la consunción de la espera. "El dormido Albacete", en expresión del anterior.
Lugares del final del relato. Pasada la espera, los lugares del frente . Brunete, el Jarama, la Ciudad Universitaria. (Aquí, los relatos abandonan la descripción, y el tempo de la espera).
Otros. En 1937, a instancias de Palmiro Togliatti, se crean los "campos de reeducación". " Uno de los más sórdidos fue el del Júcar, a unos 40 kilometros de Albacete (...) Otros brigadistas fueron encerrados en las prisiones de Albacete, Murcia, Valencia y Barcelona ".
Por último aparece un escenario insólito, al regreso. Es el de los brigadistas apátridas. Alemanes, austríacos, ucranianos, rutenos, checos... No hay un lugar de regreso. El escenario se hace ahora indefinido, innombrable. Un paisaje indecible cubre entonces el final de la narración, su desenlace.
viernes, 20 de abril de 2012
Wols en Cassis
(Autoportrait)
En torno a 1946, en plena posguerra europea, un lenguaje abrumador , y absolutista , acompaña la crítica de arte.
Georges Mathieu, el futuro pintor - y crítico - tachista francés había acudido a la exposición que el alemán Wols acababa de inaugurar en la galería de René Drouin, en la Place Vendome. Escribirá : "Un acontecimiento considerable, sin duda el más importante desde las obras de Van Gogh ". Y más adelante : " Con esta exposición culmina la última fase de la evolución formal de la pintura occidental, tal como ésta se anunció desde hace setenta años, desde el Renacimiento, desde hace diez siglos ".
Mathieu acababa de asistir a una revelación. Los demás - Jean Paul Sartre, H. P. Roche, Jean Paulhan entre otros - no habían quizá percibido exactamente la revelación. Pero la perseguían, incansables.
Todo el mundo perseguía , o anunciaba, una revelación. Son los años de la llamada abstracción lírica, según unos. Informalismo, dijeron otros. En sus términos, no se trataba de una nueva gramática. Ni siquiera de la continuidad de la tradición automática del surrealismo, auroleada ahora por la victoria de los aliados frente a los nazis. El nuevo movimiento, abstracto, informalista, pretendía nada menos que suprimir toda gramática, toda la sintaxis y toda la tradición de la pintura. Pues era, en la prosa crítica que acompañaba a las obras, el descubrimiento, sin mediaciones, de " la escritura del alma".
Breton y compañía se habían instalado en Nueva York. Duchamp y Man Ray habían llegado antes. Del exilio de la intelligentsia surrealista al otro lado del Océano llegaron noticias acerca de sus conferencias, los homenajes, los reconocimientos y las elaboraciones teóricas. Breton insistía en sus charlas acerca de la práctica del "automatismo psíquico". Al Paris de la Francia Libre alcanzaban los ecos de una mitología que el gurú del automatismo, pero también Dalí o Max Ernst, Tanguy o Masson, habían predicado durante años por sus calles. Ahora todos ellos estaban en Manhattan . Con el tiempo llegaron también las nuevas acerca de la práctica, surrealista y automática, en la obra de unos desconocidos, emigrados y salvajes autóctonos americanos, de los que por el momento apenas se poseían referencias. A este lado, en la búsqueda de referentes europeos, alguien habló de Paul Klee - cuyos cuadernos norteafricanos sin embargo habían sido un descubrimiento de " lo europeo" en lo exótico, de nuevo. Dijeron de él : " una disciplina que tiende a reducir la representación del mundo y la de los sentimientos a su expresión esencial".
No había espacio para la mediación, decían. Ni para la gramática, con sus reglas significantes. Ni para la tradición, infinitamente mediadora, permanente demora del trance. Éste, objetaban, podía acaecer en cualquier momento. Y si no ocurría, se nombraba, al menos.
(Fleur. 1940)
La guerra mundial había concluido con la derrota del Eje. Y con ella la confusión que, conjurados ahora sus fantasmas en forma de una apología de la Resistencia , había rodeado aquellos oscuros años en Paris. Los años de la ocupación alemana, de las relaciones con el gobierno colaboracionista de Vichy. La vida en los cafés - des Deux Magots o de Flore - de Sartre o Simone de Beauvoir, las visitas de jerarcas del Reich al estudio de Picasso, o las soirées en el estudio de éste último - en plena ocupación. Una fotografía, famosa, reproduce los asistentes a la representación de Le désir attrapé par la queue , el año 1944, en el conocido estudio picassiano de la Rue des Grands Augustins. Son, entre otros, Jacques Lacan, Pierre Reverdy, Simone de Beauvoir, Sartre, Camus, Michel Leiris o el propio Picasso... Los fantasmas de la guerra iban a ser conciliados después en forma de un relato apologético de la Resistencia. Y de la continuidad del arte de las vanguardias. Aquellas que el nazismo habían definido en forma de teología negativa en la Entartete Kunst o Exposición del Arte Degenerado de Munich el año 1937 .
No sabemos si todos esperaban la revelación, el instante en que el gesto, la mano y el inconsciente se manifestaban en el cuadro, sin ningún intermediario. De alguna forma el nazismo sí había creído en la vanguardia - bien que de una forma tergiversada, al modo de la mística católica de los republicanos españoles. Cuya piadosa afirmación había sido la insistente quema de conventos y seminaristas.( Y el fusilamiento miliciano de la estatua del Sagrado Corazón, en el Cerro de los Ángeles, acto extremo de pasión que quizá ninguna cofradía confesional se hubiera atrevido a efectuar anteriormente ).
La crítica de arte, en Paris sobre todo, pero más adelante en el Nueva York del Art of this century - la galería de Peggy Gugggenheim - perseguía ahora ya una revelación que fuera definitiva. Y ésta, como creían saber, carecia de toda mediación posible.
" Las obras de esta tendencia se distinguían por el rechazo de toda regla y el abandono de toda composición tradicional " había afirmado el crítico W. Hartmann en " DEPUIS 45. L´Art de notre temps". No había reglas en su espontaneidad - pues se trataba de una gramática espiritual , como había definido alguien . Y así , aludiendo a la citada obra de Wols podían describir ésta como " una fina red de trazos y de superficies de colores espontáneamente dispuestos". La búsqueda de un lenguaje adánico, distante de cualquier sintaxis de la representación, acaecía en aquellos días, dijeron, ápice del tiempo - y de la vanguardia. " Pintar se ha hecho ahora una acción directa, rastro de los gestos de la existencia, coreografía de los ritmos, pulsaciones de un ser ", afirmaba , en la prosa de la época, el citado crítico aleman.
Quien hablaba así entonces, en estas telas confusas, era el Espíritu, sin mediaciones. El informalismo era " la persecución poética de las persecuciones y de la impermeabilidad de las barreras que cierran el campo de acción del hombre ". Su profeta era el automatismo, convocado como " el concepto de automatismo y a través de él las posibilidades de acceso al contenido mítico y oculto de la psiquis humana ".
Un raro prestigio acompañaba el circuito del arte - de vanguardia - en aquellos días. La elaboración de una historia - de progreso fundamentalmente - ya había sido realizada, después del asalto a la Academia por parte de los años heroicos. La victoria aliada no parecía sino confirmarla. Asistimos, así, a la extravagante seguridad con que un sistema de críticos y galerías, publicaciones y exposiciones internacionales elaboran el discurso de la vanguardia triunfante. Tras la segunda exposición de Wols en la galería Drouin, el año 1947, el crítico Michel Tapié elaborará el concepto de " Un art autre" para definir el informalismo reciente. Pierre Restany hablará de la "pintura existencial", llevando el agua a su molino teórico. Charles Etienne creará el tachismo - en término de raro, y efímero, éxito. Al otro lado del Atlántico, Clement Greenberg y Harold Rosenberg, se estaban configurando como los autores del discurso que llevaría al Action Painting al ápice de los tiempos - y del MOMA, templo del ápice. Era un discurso del lenguaje adánico, de nuevo, de la revelación acaecida en un espacio límite, el de la tela y su insólita aparición, para el que un solo gesto, una revelación sin precedentes nombraban al Espíritu. De nuevo.
Nadie se atrevía a contradecirles. La vanguardia oficial, la abstracción informal, la crítica aseverativa, constituían el extremo de la historia. Y su clausura. Y la de los museos. Y de la Bienal de Venecia o la de Sao Paulo o la ascendente Documenta de Kassel... Y del MOMA, templo del vanguardismo oficial, en Nueva York, el nuevo omphalos del mundo de posguerra.
(Madeleine Vionet. 1937 )
Wols, en realidad Alfred Otto Wolgang Schulze, había nacido en Berlin en 1913, en el seno de una importante familia que pronto se trasladaría a Dresde. Su padre era el jefe de la cancillería de Saxe. Cuando en 1932 viaja a París no se dedica a nada, especialmente.
Especialmente. Porque antes había sido invitado a formar parte , como primer violín, de la orquesta de Dresde - invitación que rechazó. También había cursado estudios de etnología en Frankfurt, con el célebre antropólogo Leo Frobenius. O había estudiado en la Bauhaus, con Moholy-Nagy , de donde curiosamente partió enseguida a la ciudad del Sena. No sin haber colaborado unos meses en el estudio del fotógrafo Genja Jonas, a la espera del viaje.
Hizo amistades enseguida. Arp, Leger o Van Doesburg. Algunos escritores surrealistas. Daba clases o participaba ocasionalmente en conciertos, performances musicales en estudios o locales semi-clandestinos. Dibuja, en cuadernos y hojas sueltas. Nunca se había considerado un artista profesional. Su única actividad permanente es la fotografía, actividad que le lleva desde un primer momento a colaborar en varias exposiciones - de corte surrealista, influidas por la cercanía enigmática de los objetos o la obra de un Jacques A. Boiffard, por ejemplo - y en publicaciones como Harpers Bazaar, Vogue, Film Liga... Curiosamente, con los años, la crítica oficial apenas recogerá esta actividad como fotógrafo, que había constituido - junto con la ingestión de ron - su práctica más persistente.
En 1933 alquila un barco destartalado y marcha junto a Gréty , su mujer, al sur del Mediterráneo. A Barcelona primero, a Ibiza después, en donde se instalan durante el invierno. A Ibiza , perdida entre la cal y el luto, habían viajado en estos años Raoul Haussman o Walter Benjamin, entre otros. Aunque apenas tenemos noticias sobre su estancia , una breve cita nos comenta que allí " trabajó como fotógrafo y como chófer" durante el año 1934. El pintor Juli Ramis hablaría de él en una exposición en el Casal Solleric, años después , indicando que " la amistad con Wols comenzó en 1933 cuando los dos coincidieron en Mallorca y fue importante en la trayectoria de Ramis, ya que gracias a Wols (...) conectó con los movimientos y artistas renovadores de la cultura alemana : Der Blaue Reiter, Klee, Max Ernst ...". Wols debía de seguir dibujando, realizando raras anotaciones en papeles " no mayores que la palma de la mano". En otro lugar se nos informa que " los dibujos de España se han perdido todos".
A su regreso a Barcelona, en 1936, comenzaría un desdichado periplo por cárceles y campos de internamiento. Primero en Cataluña, más tarde en París. La guerra mundial estaba en ciernes y Wols, ciudadano alemán, rechazaría sus obligaciones como súbdito del Reich. Más tarde hubo de sufrir el confinamiento en campos franceses, como sospechoso en la Francia anterior al Régimen de Vichy.
1940. Un raro paraíso, entre la guerra. Wols se instala en Cassis, la pequeña localidad pesquera, vecina a Marsella. Allí, durante todo el día, vagabundea, recorre el puerto diminuto y las calas de la costa. Vaga con una exigua caja de acuarelas, con cuadernos calcinados. En uno de ellos escribirá
En Cassis las piedras , los peces, las rocas
vistos a través de una lente
la sal del mar y el cielo
me han hecho olvidar la importancia del hombre
me urgían a dar la espalda
al caos de nuestras actuaciones
me mostraban la eternidad
en las pequeñas olas del puerto
que son siempre la misma sin ser la misma (...)
Lo Abstracto que permite todas las cosas
es inalcanzable.
A cada instante
en cada cosa
la eternidad está ahí.
La estancia en Cassis culmina en 1942 con la ocupación alemana de todo el sur de Francia. Entonces Wols tiene que trasladarse a Dieulefit, cerca de Montelimar, en donde habita en un antiguo refugio de pastores trashumantes. Allí, acompañado de un perro , una pluma vieja y la caja de pinturas,- y de una botella inagotable de Ron Martinica - elaboraría una profusa serie - "cientos de acuarelas" según testimonio del que sería su posterior galerista - de pinturas sobre papel. En papeles diminutos, en pliegos sueltos.
(La cité. 1945)
Instigado por el escritor H.P. Roche, única persona que al parecer tiene aún contacto con él , acude a visitarle un día el galerista René Drouin, que acaba de inaugurar un amplio local en la Place Vendome de París. Intenta convencerle para que exponga en su galería informalista. El alemán desdeñó la propuesta durante algún tiempo, según parece, y desde luego rehusó ampliar el formato de sus dibujos. El tamaño de la mano era suficiente para un gesto, comentaría.
Al final, en el verano de 1945 , Wols realizó su primera exposición en la galería de Drouin. Una multitud de acuarelas " improvisadas a partir de experiencias y hechos puramente psíquicos", según la describió una crónica de la época. ( En algún momento de esta época elaboraría la frase, luego repetidamente citada , de " Voir, c´est fermer les yeux" ).
No debió de obtener apenas algún reconocimiento, según relataría después la biografía del artista. Wols que se habia trasladado al Quartier Latin para la muestra no se movería de París nunca más en adelante.
Poco tiempo después, en el invierno del 46, el galerista se presentó en el hotel del Barrio Latino que le servía de estudio , cargado con telas en blanco y cajas de colores al óleo, y animándole para que creara una serie de telas en el nuevo formato. Wols que debió desdeñarlas en principio finalmente realiza una nueva exposición en el verano de 1947 compuesta por unas cuarenta telas al óleo , que había elaborado durante el invierno anterior. Esta nueva exhibición sería la que finalmente le otorgaría la fama dentro del movimiento informalista que la galería Drouin, entre otros, estaba creando. A partir de ahí , y hasta su muerte en 1951, Wols sería incluido en todas las muestras que de la abstracción lírica se propagaron por Europa - como en la colectiva "Lo imaginario" celebrada en la Galería de Louxembourg con la participación, entre otros, del propio Wols, Hans Hartung, Georges Mathieu, Riopelle, Byren...
(Aile du papillon. 1947)
Siempre hubo algo de impostado en las telas al óleo que Wols había presentado en su segunda exposición. Éstas, que fueron la más difundidas por las revistas de la época, siempre mostraron algo como de transposición de una imagen original a un formato mucho mayor, al que no pertenecen, y a una técnica, el óleo, de dibujos y garabatos que originalmente le son ajenos. Fueron , sin embargo, lejos por fin de su condición primera de grafismos personales , improvisados en cuadernos y hojas sueltas, las que le otorgaron reconocimiento al pintor. Que ahora veía reproducidas y comentadas en los catálogos del informalismo las abigarradas pinturas al óleo, cargadas de materia y color, y que mostraban filamentos grotescos, rostros perdidos y flores enfermizas sobre el fondo blanco de la tela. Dieron ocasión a una profusa literatura. Entre la que se reiteraban los nombres de Baudelaire y sus Fleurs du mal , Gerard du Nerval o Lautreamont constantemente. O, en otro terreno, " las posibilidades de acceso al contenido mítico y oculto de la psiquis humana" , en la prosa junguiana y satisfecha de la época.
( s.t. )
Curiosamente, en las biografías del pintor Wols, durante décadas nadie había hecho alusión, ni mostrado imágenes ,de su trabajo anterior, el más persistente durante estos años, como fotógrafo. Con él había participado en la célebre Exposition Internationale du Surrealisme del año 37. Trabajo que desaparecía en la elaboración crítica de la historia de la vanguardia y de su proclamada realización durante los años de la posguerra mundial.
La fotografía, sujeta a la tiranía del referente, de los objetos y los seres , aún mostraba la fascinación de los límites. Un maniquí enigmático, unos clochard bajo los puentes, una ventana inquietante, la obsesión - y el velo - de la imagen propia en el autorretrato... Años después , recuperamos ahora unas imágenes que, al contrario de tantos dibujos y acuarelas de Wols, desaparecidos, sí se habían conservado. Lejos del estupor de una pintura que había pretendido partir de " la libertad del gesto, de la destrucción de la imagen, de la desaparición del símbolo" y no manifestaba, con el tiempo, sino el vacío, el estupor de las telas, su propia confusión.
(Autoportrait, 1936)
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el pintor de la vida moderna
viernes, 6 de abril de 2012
De la gloria efímera
La meta es el olvido.
Yo he llegado antes.
- J.L. Borges
" - ZANÓN ALONSO ( Miguel) Chico del Cajón. El origen del apodo de este modesto matador de novillos y banderillero (...) se debe a que viajó en un cajón ocupado por el toro Mulatillo, de la ganadería de Pérez de la Concha. Tan insólito caso ocurrió el 28 de marzo de 1901 en la estación de Villar, al intentar el torerillo un viaje gratuito que llevó a cabo hasta Valencia con tan peligrosa compañía. Milagrosamente no sufrió heridas de consideración .
- LLORCA BLAU (Vicente) Matador de novillos alicantino, de los que todavía no han superado la difícil prueba del arte de Cúchares.
- ENGUERA ( Luís) Niño de la Granja. Novillero quizá más bien aspirante a novillero, que se anunciaba como tal en el año 1928 y sus aledaños. No sé que actuara en ninguna plaza.
- GARCÍA ( Ignacio ) Chico del Bar . Matador de novillos, nacido en Zaragoza en 1908. El 25 de julio de 1926 torea por vez primera en Zaragoza. Toreó pocas corridas más, retirándose en seguida (...) Don Indalecio le enjuició así : " Muy bajito de estatura, con pocas condiciones para torero bueno, fue acertada su decisión, indudablemente ".
- N. ( Gabriel) El Ganapán Sordo . Toreador de a pie. En las fiestas de Santa Ana, en Madrid, el año 1663 toreó, dándosele como premio un toro.
- NEGRÓN ( fray Pablo ) Andaluz y del hábito de La Merced (...) En las citadas fiestas de 1816 parece ser que, cogido el espada Lorenzo Pizi, bajó al ruedo el fraile, toreando al autor del siniestro con singular maestría. (...)
- SALAS ( José ) Zenón Cólera . Matador de novillos de escasa notoriedad. Nació en Caspe ( Zaragoza) el 18 de abril de 1901.
- SUSPIRO (Narciso) . Banderillero portugués, que salió ante los públicos taurinos en 1907. Su principal campo de actuación fue la plaza de Campo Pequenho, de Lisboa, y no pasó de ser una medianía.
- URIOL ( Mariano) Colorado de Sabiñán . Matador de novillos, natural de Sabiñán ( Zaragoza) ; salió en la novillada de feria del año 1930 , en Calatayud ; fracasa y se va de los toros.
- VÁZQUEZ Y GONZÁLEZ ( José ) Muselina . Banderillero malagueño de la primera mitad del siglo XIX. Sus méritos de torero, no muy grandes por cierto, quedan relegados ante sus actividades políticas. (...) El año 1820, con motivo del levantamiento de Riego en Cabezas de san Juan, José formó un grupo de soldados liberales con gentes del barrio del Perchel. Cuando las circunstancias políticas fueron desfavorables a su manera de pensar, el año 1828, Muselina, cual todos los revolucionarios españoles, tuvo que huir a Londres. Aquí se dio un caso pintoresco que retrata gráficamente su carácter. Cuando le preguntaron la actividad a que se dedicaba en España para merecer del gobierno inglés la subvención que recibieron los expatriados españoles, contestó que literato. Más tarde le dijeron que firmase y el hombre, ante problema tan inabordable, preguntó si era necesario saber escribir para ser literato. Se sabe de él también que su vida torera estuvo bastante enlazada a la de Curro Guillén, que le protegió hasta su muerte.
- ZARAGOZA (Lorenzo) . Matador de novillos. Probó fortuna en Alicante, de donde era natural, el 5 de setiembre de 1915. No consiguió matar el novillo que le tocó en suerte. Nada más sé de él.
- KREGEL BAHR LESSPES Matador de novillos, que decía ser boer, el cual toreó algunas corridas por el año 1905, fracasando ruidosamente. Usaba bigote y barba rubios y según unas opiniones era natural de Zaragoza. Opiniones posteriores dicen que el barbado lidiador se llamaba en realidad Alberto Ferrán y Monferrer y se le tenía por natural de Benasal ( Castellón) (...)
- N. (N.) ARMANDITO Matador de novillos. Actuó una vez en 1940.
- PÉREZ (Juan) El Maravilloso . Matador de novillos que se presentó en Madrid, en una novillada nocturna y alternando con el Carpintero Lebrijano, con fecha 27 de junio de 1942. No tengo más noticias de él, lo que me hace suponer que su apodo era pura hipérbole.
- PÉREZ SOTELO (Francisco) Torero colombiano del siglo XVIII, primer profesional en dicha república. Sin dejar de ser valiente, su toreo fue más bien grotesco que serio, si bien hay que reconocer que para lo segundo careció de modelos. Hombre pendenciero en su vida privada, dio muerte a un indio en 1806; anduvo fugitivo bastante tiempo y, capturado al fin, fue ajusticiado el 21 de agosto de 1807.
- PLÁ (José). Matador de novillos. Actuó en funciones económicas de 1928 a 1930.
- QUERO (Nicolás) Metralla . A la referencia que sobre este oscuro diestro figura en la página 757 del tomo III de esta obra, agrego que falleció el año 1939.
- RODRÍGUEZ ( Joel) Matador de novillos mejicano, negro de color y de muy menguadas aptitudes. El 27 de julio de 1947 fracasó rotundamente toreando en la plaza México de la capital de su país. Falleció a consecuencia de un accidente sufrido en una piscina, que le originó la fractura de la columna vertebral.
- UTRERA ( José) . Matador de novillos que se presentó en Madrid, acompañado de Agustín Baquedano, en una novillada nocturna que se celebró, sin picadores, el 25 de julio de 1950. No llegó a matar ningún novillo porque un temporal obligó a suspender el espectáculo.
- VILLANUEVA (Carlos) Relampaguito . Matador de novillos mejicano. Tan sólo puedo dar la noticia de su muerte, acaecida el 15 de noviembre de 1936 a consecuencia de una cogida que sufrió toreando en la plaza de Parras ( Colombia).
- J.M. de Cossío Los toros. Tratado técnico e histórico Espasa Calpe Vols. III, IV y ss. (varias ediciones )
sábado, 31 de marzo de 2012
El autómata demorado
De entre los autómatas que la tradición - o la leyenda - recogen , cómo no aludir a la enigmática "cabeza parlante " del filósofo Roger Bacon - el "Doctor Mirabilis" de la escolástica bajomedieval.
Del franciscano Bacon conocemos profusamente su aportación al empirismo medieval, o su propuesta de revisión aristotélica y bíblica en las lenguas originales. Menos conocida, y aún envuelta en la confusión de los relatos legendarios, resultan sus actividades alquímicas, o mecánicas simplemente.
En una enciclopedia de finales del XIX se nos comentaba : " En su opus maius (...) presenta gran número de peregrinas observaciones y experimentos. Habla de máquinas de volar , de aparatos por los que se puede mover un carruaje sin tiro y hacer andar a las naves con un solo remero " .
La leyenda de la " cabeza parlante " del doctor Roger Bacon - " hecha de latón y que podía predecir el futuro"- se enmarca entonces en una tradición que englobaba entre otras al autómata de Alberto Magno "con forma de mujer", la de Valentin Merbitz, " que decían que hablaba en varios idiomas" , la del papa Silvestre II , "que respondía sí o no únicamente " o la de la santa " que hablaba Athanasius Kircher, además de su libro Misurgia Universalis , donde describe con detalle la creación de figuras que pueden mover los ojos, labio y lengua".
Entre nosotros cómo no recordar el capítulo del Quijote " Que trata de la aventura de la cabeza encantada" , en la ciudad de Barcelona. La cabeza de Tábara , que avisaba con un "judaeus est" de la presencia de israelitas en la villa. La "calavera parlante" del señor Andrés Albio de Bolonia de la que nos da cuenta el erudito cisterciense Juan de Caramuel. O aquel autómata parlante del marqués Enrique de Villena que hizo quemar el rey, Juan II...
Los relatos sobre la cabeza parlante de Roger Bacon no son menos inquietantes. En el primero, que recoge Robert Houdin en sus " Confidencias de un prestidigitador " al aludir a diversos autómatas, nombra al franciscano y su invención y recuerda que :
" Francisco Picus cuenta que Rogerio Bacon, ayudado de Thomas Bunghey , su hermano de religión, después de haber vuelto su cuerpo igual y atemperado por la química, se sirvieron del espejo Amuchesí para construir una cabeza de bronce, que debía decirles si había algún medio de encerrar toda Inglaterra en un grueso muro.
Ellos mismos la forjaron durante siete años sin descanso, pero la desgracia quiso - añade el historiador - que cuando la cabeza habló los dos monjes no la escucharon, porque estaban ocupados en otra cosa ".
Otro segundo relato, no menos inquietante , nos cuenta que :
" Roger Bacon (1214- 1294) ensambló perfectamente un autómata conocido como la Cabeza Parlante después de haber trabajado en él durante siete años. La cabeza fue vigilada durante tres semanas a la espera de sus primeras palabras. Como nada había dicho, fue entonces entregada a la observación de un ayudante al que se instruyó para alertar a Bacon con los primeros sonidos que surgieran de ella. Se ha dicho que las primeras palabras pronunciadas por la cabeza fueron: " Es tiempo ", las cuales para el ayudante parecieron sin importancia y no merecedoras de reclamar la atención de Bacon. Algunos momentos después la cabeza pronunció : " Era el tiempo". De nuevo el asistente no comunicó nada a Bacon. Media hora más tarde la cabeza dijo las palabras: " El tiempo ha pasado" , y en ese momento se consumió ".
- Enciclopedia Hispano Americana Madrid, Espasa-Calpe, 1922, vol. 7
- Robert Houdin Confidencias de un prestidigitador ed. Frakson, Madrid, 1990.
- Anon. Teatro fantástico ed. Sintes, Mallorca, 1951. vol. XVIII
- Patrick Milllard en rizhome.org ( la traducción es mía)
miércoles, 28 de marzo de 2012
El Théatre Robert Houdin
El primer Théatre Robert Houdin se abrió en una galería del Palais Royal. El prestidigitador, que llevaba algún tiempo buscando un local en París como teatro permanente, lo encontró por fin en el número 164 de la galería Valois, que acondicionó a ese fin. ( Gracias también a la ayuda económica del conde Escalopier, a quien poco antes había ayudado a descubrir al autor de los robos que se estaban efectuando en su mansión ).
A pesar del nerviosismo de las primeras actuaciones, el teatro pronto se quedaría pequeño, y muchas tardes el público parisino tenía que volverse a su casa sin haber conseguido una entrada para la representación.
Según un testimonio de la época : " El escenario del teatro de Robert Houdin era pequeño y proporcionado a la magnitud de la sala ( capaz para doscientos espectadores cómodamente instalados). Representaba un salón Luís XV, blanco y dorado provisto únicamente de los muebles indispensables: una mesa en el centro, dos consolas y dos veladores. Una tabla del mismo estilo estaba colocada en el fondo de la escena y en todo su ancho; en ella se depositaban los objetos que debían servir durante el espectáculo. El entarimado estaba cubierto con un rico tapiz (...) "
Unos años después el teatro se trasladaría al nº 8 del Boulevard des Italiens, donde conocería su emplazamiento definitivo, hasta su cierre.
Una relación tardía de la figura de Houdin nos hablará de
Sus principales experimentos fueron : la doble vista, la suspensión etérea, el desecamiento cabalístico, la botella inagotable, el cartón fantástico, el cofre de cristal, el reloj aéreo, el naranjo maravilloso, la lluvia de oro, el pañuelo de las sorpresas, el cuerno de la abundancia, el pastelero de palacio real y la guirnalda de flores ".
Si bien, y hasta su retiro en la ciudad de Blois - y a excepción de las giras que alguna vez hubo de realizar en el extranjero - Robert Houdin siguió actuando en su propio teatro, en su biografía encontramos otros escenarios mágicos.
Como las orillas del Loire en donde, adolescente aún, alcanzó a conocer al impagable doctor Carlosbach , " escamoteador y profesor de burlas", el cual actuaba de pueblo en pueblo, con una maleta enorme que contenía sus elixires, atavíos, folletos e instrumentos musicales.
El doctor Carlosbach era músico, charlatán , inventor del bálsamo Vermi-fugopanaceli, vendedor de manuales de ilusionismo - y experto fuguista de las posadas y hostales en los que se alojaba. A su repentina marcha - "solicitado por las villas de los alrededores" según declaró - el joven Houdin hubo de conservar el recuerdo imborrable de su labia fascinante.Y de un libro de iniciación a las artes del ilusionismo que resultaría trascendental en la carrera del hijo del relojero de Blois.
Tiempo después también conocería el escenario ambulante del misterioso escamoteador Torrini - descendiente directo, según se supo más tarde, del Conde de Grisy - el cual iba transportado en un coche lento y destartalado, tirado por dos caballos no más fugaces. Pero que tenía la habilidad - y la magia - de convertir molinos y posadas a los que arribaban en improvisados y mágicos teatros de ilusionismo , al menos por unas horas. Pasados los años Houdin aún recordaría la maravillosa transformación del dormitorio de la posada en la que convalecía en una sala de escamoteo con todos los elementos al uso. Y la iluminación que nombraba el milagro.
A partir de la apertura del escenario del Palais Royal alguna de las representaciones de Houdin se han convertido en clásicas ya - y se puede contemplar por ejemplo una excelente recreación de El naranjo en la película El ilusionista - dirigida por Neil Burger en 2006 - basada en la novela de Steven Millhauser Eisenheim The Illusionist .
Entre las posibilidades del Thèatre Houdin uno podía encontrarse con la impagable experiencia de "LAS ARPAS EOLICAS TOCANDO POR EL SOPLO DE LOS ESPIRITUS MEDIANIMICOS". Pero también con la representación de Pierrot en el huevo, La pesca milagrosa o El búho fascinador. O la actuación de los autómatas El escribiente, La mujer y el ruiseñor, los clowns Aurol y Deberol. O sobre todo el legendario Antonio Diavolo, el trapecista... En algún lugar de sus memorias Houdin había aludido a los célebres autómatas El jugador de ajedrez de Kempelen. O al Componium, verdadera orquesta de improvisación mecánica. Su trapecista se haría, con el tiempo, no menos célebre.
Cuando años más tarde el escenario del Boulevard des Italiens estaba ya abandonado - y a punto de derribarse - el mismo fue adquirido por el joven cineasta Georges Melies. No en vano el primer film que allí realiza , en 1896, posee el título de " Escamotage d´une dame au Thèatre Robert Houdin"
sábado, 24 de marzo de 2012
Finis Terrae
El fin del mundo.
Al cabo de Ortegal también se le llama Promontorio Ártabro. Plinio contaba de él que separaba " tierras, mares, cielos...".
Los otros extremos : el cabo de Finisterre, el Finisterre bretón y el Cabo de San Vicente - el Promontorio Sacro, antiguamente dedicado a Saturno.
Más allá no hay nada.

( Isla San Vicente )
Promontorium Sacrum
" Frente al Promontorium Sacrum , extremo de la tierra , se abre el océano ignoto ".
" A continuación el cabo Cinético , en el que mengua la luz sideral y que se yergue en lo alto como el más remoto de la opulenta Europa , se orienta hacia las aguas saladas del océano , plagadas de monstruos "
- Rufo Festo Avieno Ora maritima
" En torno a la fortaleza de Sagres, frente al cabo de San Vicente, la tierra de nadie. Nadie habita, nadie ha podido habitar nunca estos campos desolados, esta tierra sin árboles , estos acantilados frente al mar, estos yermos de lentisco y mandrágora , esta extrema desolación "
- A. de Andrade Alem do Sagres
El confín del mundo.
" al otro lado del ilustre océano, en el confín del mundo hacia la noche ,donde las Hespérides de aguda voz "
- Hesiodo
" Desde estas comarcas , Herodoto vuelve a bajar al sur hacia la Arabia , al país que llama la Etiopía de Asia , es decir la parte meridional de la Arabia , que creía ser el último país habitado (...) "
- Julio Verne Los grandes viajes y los grandes viajeros
" entre el mar Xámi y el mar occidental que rodea la isla Andalus cinco días (...) esta punta está en el extremo de Occidente , en los últimos términos de lo habitado de la tierra , cercado por el mar Océano, y no se sabe lo que hay más allá de este mar Océano : ninguno ha podido averiguar cosa cierta de él, por su difícil y peligrosa navegación (...) ; pero se hallan en él muchas islas, algunas habitadas y despobladas otras: no habrá marino que se atreva a navegarle, ni a entrar en su profundidad "
- Al Idrisi Descripción de España
Las últimas islas.
" - Vivíamos en Akatan.
- ¿Dónde?
- En Akatan . Está en las islas Aleutianas, más allá de Chignik, más allá de Kardalak, más allá de Unimak (...) Vivíamos en Akatan que está en medio del océano y en los confines del mundo ".
- Jack London

The Waste Land
The Burial of the Dead
April is the cruellest month , breeding
Lilacs out of the dead land , mixing
Memory and desire , stirring
Dull roots with spring rain (...)
T.S. Eliot
Última Thule
- Pytheas de Marsalia
[ Apolo]
(fotografía Ángeles San José)
- Tácito La Germania
Los Hiperbóreos
- Estrabon Geografía VII
Las palabras heladas
La sorprendente anécdota que menciona Plutarco atribuyéndosela a un tal Antífanes de Berge según la cual existía un lugar tan frío en invierno en el que las palabras se helaban pero podían luego con la llegada de la primavera volver a ser escuchadas tras el deshielo.
El océano
" nada es infinito, excepto el océano (...) Allí, inmóvil, está el mar, una masa inerte e ilimitada; formas extrañas y aterradoras, monstruos grandes aún para el océano, nutridos por aquella profunda vastedad, luz inmersa en la calígine más espesa, día aprisionado por las tinieblas, el mar mismo, pesado y detenido; las estrellas, ausentes o ignotas. Así, oh Alejandro, es la naturaleza; más allá de todo, el océano, más allá del océano, la nada"
La niebla
" Al salir, el frío les envolvió y Guillam percibió un olor a campo de cricket , a humo de leña y a Navidad. Pensó que jamás había estado en un lugar tan silencioso, tan frío "
- J. Le Carré Tinker, taylor, soldier, spy
- Julio Verne
( fot. Eudora Welty, 2008 )
" Era una tierra extraña, anfibia, y ya estuviera cubierta de agua, sepultada bajo selva o desprovista de agua y árboles como en esos momentos, siempre producía la misma sensación de soledad. Él contemplaba la gran extensión: como estepas, como páramos, como desiertos ( todos imaginarios para él ); pero antes de parecerse a algo era el Sur. El vasto, delgado, pálido y desenfocado cielo estrellado, con sus velos de relámpagos a la deriva, colgaba sobre esta tierra como sobre mar abierto. Solo en la noche , él reconoció la situación extrema de ese lugar como si todas las coordenadas se hubieran desvanecido... , como si de pronto se hubiera puesto a nevar . "
- Eudora Welty No hay sitio para ti, amor mío
El otoño
" Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país ; y , al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher (...) "
- E. A. Poe
miércoles, 21 de marzo de 2012
El naufragio de Franklin
Fotografías antiguas, cuadernos de notas, cuberterías con iniciales, veladores negros, canapés modernistas... Como un mensajero retardado, asistimos estos días a una suerte de paisaje que conocimos de niños, en la casa de los bisabuelos, y ahora retorna, en forma de inventario, de objetos desplazados.
Un paisaje del siglo XIX . Que encuentro en las ilustraciones, los grabados que acompañan los libros de la biblioteca familiar - la mayoría libros de devoción. Pero también en los espléndidos grabados de una edición de Julio Verne ( de "Imprenta y Librería de Gaspar", de 1875.) O en la rememoración de los interiores de la época de la Restauración que se realiza en un ensayo sobre Castilla a finales del siglo, y que estoy leyendo estos días.
Unos retratos de familia, con marcos dorados. Unas mantelerías bordadas, unas vajillas chinas - que alguien trajo de Oriente y formaban parte del paisaje cotidiano, y exótico, de las habitaciones... La retórica, el adorno cubren todas las cosas. Como el delito antiguo que en su día denunciara Loos, los teóricos geométricos que le sucedieron después. Aquí todo está ornado.
Si clasificamos fotografías de la familia, éstas nos vienen en primer lugar con marcos alambicados. En una, incluso, una tía abuela surge debajo de un frontón partido, barroco, de unas columnas lacadas. En otra, la bisabuela mira severa y con un raro tocado debajo de una profusa marquetería, con nácares incrustados.
Todos están vestidos para las fotografías. Todos se han acicalado y posado con los símbolos de su condición. La imagen muestra su nombre, su lugar.
Siempre ocurre así, en las imágenes de la época. En una serie que recuerdo ahora, de fotografías de la isla de Mallorca de finales de siglo , los payeses y los señores se retratan siempre con los mejores atavíos del oficio. En un trabajo de Laurent, excelente, sobre las tierras de Gredos, aparecían los penitentes en Segovia ataviados con las capas, los símbolos de la cofradía a la que pertenecen. Un capitán de caballería con las botas , los galones del Cuerpo; unos tratantes de ganado con el mandil, la vara del gremio; los curas, con manteo... El bisabuelo siempre vestía de chaqué, en los retratos que de él hemos conservado.
Siempre miran a la cámara. La fotografía proclama, no vela. Las familias, las cofradías, los gremios, se muestran como tales. Y como tales miran, orgullosos de la condición que el retrato anuncia. Y del discurso, y los adornos, que acompañan dicha condición.
Nos llegan ahora también ajuares con las iniciales de la novia; cuberterías firmadas, una enciclopedia con los " ex-libris" del propietario. ( La otra tarde un vecino nos enseñó, orgulloso, unas antiguas sillas de montar de sus bisabuelos. Llevaban todas - un tanto mohosas, comidas por la humedad y el abandono -, repujado en la concha, el hierro de la ganadería, la señal de la casa. Zaleas y zahones los llevaban también).
Dos delitos modernos. Uno era el ornamento. Otro, el signo, la marca familiar, social. La vanguardia prescribió también la anécdota. O el recuento.
La expedición, como se sabe, era una de las muchas que se propusieron, desde las primeras iniciativas en el siglo XVI, alcanzar el llamado Paso del Noroeste - la ruta por el Norte entre el Atlántico y el Pacífico - sobre el que nada se conocía a ciencia cierta.
En el invierno de 1845 los dos barcos fueron atrapados por el hielo en el llamado Estrecho Victoria, en la costa occidental de la isla del Rey Guillermo. Pasaron allí dos inviernos. No volvieron a navegar y la tripulación sucumbió finalmente. Unos, detenidos por los hielos en el estrecho y el resto, se supone, cuando intentaron, infructuosamente, alcanzar la desembocadura del río Back en la costa oriental.
Durante años distintas expediciones sufragadas por el Almirantazgo intentaron descubrir los restos de aquella fracasada de Franklin , encontrándose apenas algunas tumbas en el hielo y restos sucesivos de barcas, uniformes y objetos varios, que habían formado parte del utillaje de los barcos. Los inuit de la zona proporcionaron durante décadas abundantes relatos sobre aquellos hombres blancos que se habían perdido entre los hielos - relatos que había pasado a formar parte de las leyendas de la tribu.
El naufragio de las goletas ha dado lugar a bastantes narraciones e interpretaciones posteriores. En una de ellas, a finales del XIX, el narrador da cuenta de los múltiples errores que, a su juicio, se hubieron de cometer en el mismo.
Entre ellos, y no es el menor, figura que en lugar de los necesarios víveres o medicinas, se hubieran embarcado una cantidad desorbitada de vajillas, mantelerías y juegos de té que, añade ," resultaron completamente innecesarios". Entre los preparativos de la expedición figuraba " una biblioteca de no menos de 1000 volúmenes".
Algunas búsquedas posteriores dan cuenta de cómo " En concreto Rae compró a los inuit de Pelly Bay varios tenedores y cucharas de plata" O como " en el bote había una gran cantidad de equipo abandonado, incluyendo botas, pañuelos de seda, jabón perfumado, esponjas, zapatillas y muchos libros, entre ellos una copia de El vicario de Wakefield ". Un relato posterior añade que " llevaban una vajilla de plata y jarras de cristal".
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Fascinación de la retórica. Cuando leemos el relato del naufragio pensamos en la fascinación de una expedición , en pleno siglo XIX, que aún encuentra imprescindible, además de establecer de una vez por todas la existencia del mítico paso del Norte - existencia que, de pasada, no contribuyó a desvelar - aquello que encuentra indispensable para la vida humana. Esto es, la cubertería, los manteles, las iniciales en las vajillas y los juegos de té. La retórica de la vida, en suma, en un siglo que todavía no había aprendido a despreciarla.
A despecho del narrador pensamos que , en efecto, la cubertería era imprescindible. La muerte de todos los tripulantes no refuta su mágica necesidad.
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- Beattie, Geiger Frozen in time. Unlocking the secrets of the Franklin Expedition Toronto, 1989.
- Julio Verne Las aventuras del capitán Hatteras 1866
- Wilkie Collins The Frozen Deep 1857.
- John Wilson North with Franklin. The Journals of James Fitzjames 1999
- Pierre Berton The Artic Grail. The Quest for the Norwest Passage and the North Pole Toronto, 1988.
sábado, 17 de marzo de 2012
El espía que surge del frío
"Caía una lluvia fina, a través de la niebla se veían las estrellas grandes y pálidas, por la carretera pasaban los camiones, atravesando la noche, hacia el Norte".
"En otro instante, penetraron, sin previo aviso, en un banco de niebla que parecía haber descendido del cielo"
- John Le Carré Tinker, taylor, soldier, spy.
La otra tarde, en la tertulia, alguien preguntó : "Oye, ¿quién es Tinker y quién era Taylor?". La pregunta sonó, de repente, estentórea, como si alguien hubiera quebrantado una ley no escrita pero inmutable. Porque en una tertulia donde normalmente los temas de conversación son el toreo en línea de Capetillo, las fotografías perdidas de Juan Rulfo , el papel de Beria en los funerales de Stalin o , en una memorable versión interpretada en la barra del bar, el día en que Camino toreó mejor que Puerta y Ordóñez en la Malagueta, entre otras cosas, que alguien preguntara por un enigma semejante - perteneciente a un otro orden de cosas, tan distante de la etnografía mejicana o la Restauración alfonsina como pueda serlo el mundo de la cinematografía moderna - sonó de repente como un exabrupto.
Para mi sorpresa, todo el mundo estaba pendiente. Entonces les relaté. Tinker es Alleline , Taylor es Bill Haydon , Soldier es Oliver Bland , Poorman - o Richman en otra versión - es Toby Esterhase. El propio Smiley es Beggarman... Nadie desveló la solución del enigma, por supuesto.
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En cualquier pelicula de espías que se precie, está la niebla.
La niebla cubre el mundo. Y el espía, en un instante de lucidez, habla entre la bruma. Después, ésta vuelve a caer. Cubre las calles, los campos, los transeúntes. Y el espía, los espías, se vuelven a sumergir en ella. Su mundo es un mundo triste , de falsas apariencias, de una banalidad engañosa. Deben desvelarlo. Pero en el descifrado de la niebla a veces, casi siempre, aparece un segundo discurso, que niega el anterior. Y un tercero. Y un cuarto. Y uno, posterior, enigmático hasta entonces, que nos devuelve al punto de partida... Siempre ha habido agentes dobles. Y revelaciones falsas .
El espía se aleja del lugar del encuentro - una ciudad del Este, un café en Berlin, un parque londinense, un aeropuerto perdido en Kazán... Entonces, la niebla vuelve a descender.
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Cuando, años después, se ha sabido por fin el nombre de los Cinco de Cambridge - Guy Burgess, Donald Mc Iean, Anthony Blunt, John Cairncross, Kim Philby - los cinco intelectuales, alguno de ellos asesor de la Reina, alguno autor del memorable " Teoría de las artes en Italia", el mismo crítico con el cuadro del Guernica en la posguerra - porque dijo " que no estaba comprometido con la lucha de liberación" o algo así - alguien pensó en el más sutil guión del género de espionaje . Y sobre todo, del escenario clásico del mismo : la Guerra Fría. Nada es lo que parece, dedujo.
Otro recordó la vieja definición de Churchilll sobre Rusia - se adivinaba la posguerra : " A riddle, wrapped in a mistery, inside an enigma"
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En una memorable versión de Smiley´s People - grabada, cómo no, por la BBC - Smiley espera, en un oscuro puesto fronterizo, la llegada de alguien. Éste alguien es Karla, nada menos, el tenaz y tremendo cerebro de las agencias soviéticas. Los focos iluminan el puesto - cabe suponer, y así lo comenta alguno , que nos hallamos en el Berlin dividido. Detrás de los focos, del puente, comienza el Este, el mundo soviético. A este lado, Occidente, la Alemania Federal. La niebla los cubre a ambos. Se despeja sólo en el preciso camino entre dos torres de vigilancia, en el paso. Después, se cierra de nuevo.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Escenarios de la banalidad: naves abandonadas, hoteles de provincias, suburbios fabriles... Allí tiene lugar la revelación.
En " El tercer hombre" el clásico de Carol Reed sobre guión de Graham Greene, una insólita Viena acoge a las sombras , al fantasma de Harry Lime . Es , en primer lugar, una Viena fantasmal, arrasada por una guerra que apenas deja ruinas en ella, pero que instaura el tiempo de la posguerra, la desolación y el estupor de después de la catástrofe.
Viena está dividida en cuatro sectores internacionales. Entre estos se desarrolla un oscuro intercambio, un trasvase enigmático - y letal. Las sombras lo cubren . Harry Lime está muerto. Sobre las calles vacías, una figura , apenas adivinada, huye. Pasos, unos soportales, una arcada - inolvidable - que no guardan sino un espectro, entrevisto confusamente.
Luego, los lugares insólitos del espionaje, de la revelación. En este caso, las cloacas de Viena, escenario sórdido de lo que se oculta, subyace debajo de las apariencias. La ciudad, los lugares reconocibles de la misma han quedado lejos - antes , en otra escena, habiamos visto el Prater, escenario de tantos otros relatos vieneses.
Pero éste pronto desaparece. Y sólo queda el subsuelo, las alcantarillas de Viena, un mundo que recorre, subterráneo, la ciudad. Y nunca sale a la superficie.
El espía, los otros personajes, acceden a él.
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Escenarios de la revelación - y del engaño. Hay que cruzar al otro lado, en plena posguerra, a un mundo velado y lluvioso y en sordina para acceder al secreto.
En " El topo" , la última versión del clásico de Le Carré ( 2011) , el espía debe cruzar la frontera, acudir a una cita en Budapest, en donde recibirá el secreto . Ésta tiene lugar en una desangelada galería comercial, en un café de paso. ( En la novela de Le Carré este encuentro tenía lugar en un oscuro pabellón de caza, en un bosque nevado cercano a Brno, en la frontera con Alemania). Antes, en la película, la noción del secreto había surgido en un oscuro hotel de Estambul. ( En la novela, era en la luminosa Lisboa ). En "La Casa Rusia" - la versión de Fred Schepisi de la novela del inglés, del mismo título - la noción de una posible revelación, enorme, aparece primero en una dacha a las afueras de Moscú, cercada por la nieve. Después, en la oscura convención de remotos representantes editoriales, en un hotel moscovita, cercado por la nieve asimismo - y por coches negros que se deslizan en silencio entre las inmensas avenidas.
En 1970 John Huston había creado en " La carta del Kremlin" uno de los relatos más perversos sobre el mundo del espionaje , y de los siniestros personajes que lo poblaban. Su escenario era, de nuevo, el otro lado del Telón de Acero. Un paisaje de frío y secretos, y de escenas en aeropuertos desolados y clínicas sin nombre rodeaba la perversa, embrollada revelación que se demoraba , indefinidamente.
" Funeral en Berlin", " El telón de acero", " El Danubio rojo", " El pacto de Berlin", " Una pequeña ciudad de Alemania"... son algunos de los otros títulos de un género, de un escenario ya clásico, al otro lado del espejo.
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En " El espía que surgió del frío " el protagonista , Alec Leamas, - representado por un magnífico Richard Burton - irá atravesando las distintas etapas de un viaje hacia el otro lado, hacia el país del frio y los secretos.
Al modo de un viaje iniciático, pero a la inversa - un descensum ad inferos - el protagonista, un espía en declive, deberá ya extrañarse en su propia ciudad, en el Londres clásico de Control y Smiley, los melancólicos héroes de las novelas de Le Carré, para acceder finalmente al otro lado, al país de la extrañeza.
Sabrá que el viaje no tiene retorno cuando sepa que ha cruzado las líneas y se encuentre en un paraje desconocido, pero ya en la Alemania Oriental . Se encuentra en el Este, en un lugar innominado, pero reconocible. Entonces, los pabellones de caza destartalados, en montes lluviosos, los hangares militares, las bombillas desnudas en sótanos sin ventanas , los muros sin señales, el silencio de sus acompañantes.
El juicio, el interrogatorio,- la escena culminante de la película - tiene lugar en una fría sala como de escuela antigua, sin más referencia que alguna fotografía de los dirigentes del Partido, que los bancos y las mesas dispuestos en un orden desolado. No hay revelación, sabrá. O ésta , falaz, no conduce de nuevo sino al punto de partida, a unas calles de Londres que ya habían quedado extrañadas, tal vez para siempre.
La escena final, memorable, se produce en el escenario trágico , y banal , del frío, en su límite. A este lado, calles sin luces, fachadas sin ventanas , puertas que no conducen a ninguna parte, naves vacías . Más allá, al otro lado de los focos que recorren parsimoniosos el Muro , las alambradas, están las luces de la ciudad occidental , los coches que esperan. Al otro lado de una pared de ladrillo , fría y sin adornos.
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el pintor de la vida moderna
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